El Año Nuevo pone fin a la saga sobre los trajes de baño que dominó al mundo de la natación desde 2008.
A partir de ahora, no se les permitirá a los atletas competir con los controvertidos bañadores de alta tecnología.
Desde que se comenzaron a usar, se establecieron más de 250 récords mundiales.
Estos bañadores, resistentes al agua, aumentaban la flotabilidad y la velocidad.
Sin embargo, para muchos se trataba de un "dopaje tecnológico".
Después de meses de debates y disputas legales, las autoridades de la natación decidieron deshacerse de ellos.
Con ese fin, introdujeron criterios estrictos sobre los tipos de tejidos, el espesor y el tamaño de los bañadores.
Los de hombre no pueden sobrepasar el ombligo o llegar más bajo de la rodilla; a los de mujer no se les permite cubrir el cuello o los brazos.