El antidepresivo Reboxetina es, en líneas generales, un medicamento "ineficaz y potencialmente dañino", según indica un estudio del fármaco.
Dicho trabajo muestra también que casi tres cuartas partes de los datos de los pacientes que se sometieron a ensayos médicos con Reboxetina no se han publicado hasta ahora, y que la información divulgada sobrestima los beneficios del tratamiento y subestima sus daños.
Todo ello subraya la necesidad urgente de hacer públicos de forma obligatoria los resultados obtenidos en los ensayos clínicos. En muchos países europeos se aprobó en 1997 el empleo de la Reboxetina para el tratamiento de la depresión, aunque han surgido dudas sobre su efectividad, en base a estudios recientes y por el rechazo de EE.UU. de la solicitud de aprobar su empleo.