Esta fue una de las conclusiones del informe del progreso educativo en América Latina, realizado por el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL), y presentado ayer por la coordinadora, Marcela Gajardo, a representantes del Ministerio de Educación, gremios magisteriales, diputados y sectores ligados a la educación.
El documento titulado "Cantidad sin Calidad" presenta una visión de la región. Su objetivo es que las naciones tomen conciencia de los cambios globales que necesitan hacer para mejorar la calidad de la educación.
El informe ubica a Panamá en un quinto lugar en cuanto al progreso en educación primaria, por encima de Ecuador, Venezuela, Colombia, varios centroamericanos, y casi a la par de México y Uruguay.
Señala niveles de desigualdad en el promedio de años de escolaridad entre el 20% más rico y el 20% más pobre, entre 21 y 30 años de edad, hasta el año 2000. También existe un alto porcentaje de la población panameña indígena, entre 15 y 19 años de edad, que no ha terminado la educación primaria.
El informe sugiere establecer estándares educativos, medir el avance en su cumplimiento, otorgar a las escuelas y comunidades un mayor control sobre la educación y responsabilidad de ella, tomando en cuenta el papel de los padres.
Es necesario realizar innovaciones en los programas de formación de los docentes y un nuevo modelo para América Central.
Puntualiza la necesidad de establecer métodos de evaluación del desempeño docente, el cual se aplica ya en naciones como Colombia, Chile y México, donde se le da un reconocimiento por sus resultados positivos a manera de estímulo.
"Cantidad y Calidad" de la educación sugiere que el aprendizaje debe ser la primera prioridad de los gobiernos para convertirlo en la principal medida del éxito de la educación.
Aunque este informe es regional presenta como nota sobresaliente el caso de Corea, una nación que hace 10 años marcaba bajos índices de educación en todos los aspectos y en los últimos años ha alcanzado niveles sobresalientes.
En América Latina, Cuba es el país con más alto índice en nivel educativo.
Para el dirigente magisterial Carl Hendricks Watson Walker, no se vislumbra una política seria para acabar con la brecha entre los sectores indígenas, rurales y urbano marginales.
Mientras que el Dr. Ceferino Sánchez, presidente del Consejo de Rectores, el informe refleja lo que pasa en Panamá, demuestra que tenemos problemas comunes, y unidos podemos buscar las soluciones.
Para Elisa Ríos, directora nacional de Evaluación, calidad tiene que ver con evaluación y en este sentido hay que hacer algo, afirma.
Juan Bosco Bernal, ex ministro de Educación, afirma que la gran pregunta es ¿qué están aprendiendo nuestros niños y jóvenes; pareciera que los aprendizajes que están recibiendo no corresponden con las necesidades de hoy.
Juan B. Bernal. El gran desafío para Panamá es la calidad de la educación y debemos poner atención a lo que ocurre en las aulas de clase.
Mirna de Crespo. El informe es preocupante porque para nosotros la prioridad debe ser la calidad de la educación.
Nivia R.Castrellón. Lo que podemos aportar para mejorar la educación lo vamos a hacer compartiendo experiencia y tecnología.
El informe señala que en la región ha disminuído el número de niños sin escolarizar, y las matrículas han aumentado en toda la región.
Aunque se ha superado el problema de género, las niñas de regiones sociales muy vulnerables y de grupos étnicos no van a la escuela.
La mala noticia es que el nivel de aprendizaje es bajo, los estudiantes se atrasan y no terminan la educación.
Panamá no tiene un sistema de evaluación, pero la meta es tener uno para el próximo año.
Hay que introducir en un corto plazo transformaciones en aspectos, como la actitud del docente para asumir los cambios en su nuevo papel.