El Parlamento palestino aprobó ayer la designación de Mahmoud Abbas (Abú Mazen) al nuevo cargo de primer ministro, allanando el camino para el anuncio de un plan de paz impulsado por Estados Unidos. Cincuenta y uno de los 85 legisladores votaron a favor de Abbas y su gabinete, mientras que 18 se opusieron y tres se abstuvieron.
Un alto funcionario del departamento de Estado norteamericano dijo, después de la votación, que el Mapa de ruta"" hacia un Estado palestino podría llegar muy pronto, y un mediador del proceso de paz indicó que la presentación del plan podría ser mañana.
El presidente estadounidense George W. Bush ha afirmado que una vez que Abbas sea confirmado en el cargo, presentará el plan de paz, que contempla el establecimiento de un estado palestino. El líder palestino Yasser Arafat le había pedido a los legisladores que aprobaran el nuevo gabinete.
"En este periodo tan delicado y peligroso que encara toda la región, pido al consejo que dé un voto de confianza al nuevo gabinete que será presentado por mi hermano"", dijo Arafat en referencia a Abbas, con quien Arafat discutió intensamente en las últimas semanas por los poderes y jurisdicciones del nuevo gobierno.
Poco antes Abbas había declarado a los legisladores que no existe una solución militar en el conflicto con Israel y denunció el terrorismo, prometiendo controlar a los grupos extremistas y confiscar sus armas ilegales.
El Parlamento palestino aprobó por abrumadora mayoría el nuevo gabinete del reformista primer ministro. Muchos legisladores besaron y felicitaron a Abbas, el primer premier palestino, quien dijo sentirse "muy feliz con la democracia palestina" a pesar de que grupos militantes amenazaron con desafiar su agenda para una paz negociada con Israel.
Por su parte, el movimiento islamista Hamas rechazó ayer el llamamiento de Abbas a entregar las armas, señalando que su decisión de decomisar las armas ilegales en los territorios palestinos no se puede aplicar.
Pero, el mandatario de turno, Ernesto Pérez Balladares, rechazó reanudar el contrato con Van Dam, porque según expresó "me trae muy malas memorias". Pérez Balladares respondió que el gobierno ``no pagará nada"" al consorcio que inició esta construcción, si no existe un dictamen claro de la Corte Suprema de Justicia.
La decisión de Pérez Balladares fue respaldada en ese momento por su antecesor, Guillermo Endara, quien manifestó que "en realidad ese proyecto nos trae muy malas memorias a todos los panameños, porque se despilfarraron más de ocho millones y se entregaron a conocidos miembros del PRD"".
Pérez Balladares fungía como ministro de Hacienda y Tesoro para la firma del contrato en 1980, pero en 1995 la Corte Suprema de Justicia lo exoneró de cualquier responsabilidad. El ex mandatario Aristides Royo, y su vicepresidente Ricardo De La Espriella fueron investigados, pero nadie resultó culpable.
En 1983, cuando se ordenó la suspensión de los trabajos, a raíz del escándalo mayúsculo que envolvió a todo el proceso, el Gobierno había pagado al consorcio Van Dam más de B/.25 millones.
Pero en 1986, en vista de que las autoridades no decidían qué hacer, el consorcio presentó una solicitud de arbitraje, exigiendo la ejecución del contrato, así como el pago de las cuentas y otros compromisos. La oposición de la época aseguró que la obra fue suspendida debido a la malversación de los fondos y a un desfalco multimillonario.
Barbero dijo, al respecto, que siente que la suspensión se dio por razones políticas, ya que por la muerte de Omar Torrijos en 1981, se desataron en el gobierno una serie de disputas, y se intentó acabar con la imagen del difunto general. El puente era una de sus principales obras, y por eso la atacaron.