El abogado argentino Luis Moreno Ocampo, quien ganó renombre al enjuiciar a ex dictadores por abusos contra los derechos humanos, juró ayer como primer fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) rodeado de demandas de grupos que le piden que sea un “campeón de la justicia”.
Como fiscal principal de la primera Corte mundial permanente creada para procesar crímenes de guerra, Moreno Ocampo tendrá en sus manos decisiones clave de la CPI, un organismo que enfrenta una fuerte oposición de algunos de los países más poderosos del mundo.
El fiscal del CPI ganó prestigio cuando encabezó el enjuiciamiento de la última junta militar que gobernó a Argentina (1976-1983), por abusos cometidos en su llamada “guerra sucia” contra opositores políticos.
“Debemos aprender que no hay paraíso seguro para la vida y la libertad si fallamos en proteger la vida de todas las personas en todos los países del mundo”, dijo Moreno Ocampo en la ceremonia realizada en el Palacio de la Paz de La Haya.
Estados Unidos, Rusia y China, tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no apoyan plenamente el funcionamiento de la CPI, ni siquiera han ratificado su tratado de creación, y Estados Unidos realiza una campaña para asegurarse que sus ciudadanos no sean enjuiciados.
Activistas legales y de derechos humanos dijeron que los primeros casos que tratará la Corte serán probablemente sobre Colombia y la República Democrática de Congo, dos países que ya han ratificado el tratado de creación del organismo.
Por otro lado, EU firmó secretamente acuerdos con por lo menos cinco países, que aseguran la inmunidad de sus ciudadanos ante la CPI, según fuentes diplomáticas y un documento del Departamento de Estado obtenido ayer.
Luis Moreno Ocampo fue elegido fiscal de la CPI unánimemente en abril pasado por los Estados miembros del Tratado de Roma (1998), texto fundacional de ese tribunal, al que se adhirieron hasta el momento 90 países.
Paralelamente, Moreno Ocampo, de 50 años, ejerció como profesor de derecho en las prestigiosas universidades estadounidenses de Stanford y Harvard, donde enseñaba “estrategias de investigación” en un curso sobre el Ministerio Público.
En Argentina, Moreno Ocampo defendió a figuras controvertidas, como al ex futbolista Diego Armando Maradona, al ex ministro de Economía Domingo Cavallo e incluso al cura Julio Grassi, acusado de abusos sexuales.
Moreno Ocampo, formado en la Universidad de Buenos Aires, cobró notoriedad como fiscal adjunto durante el proceso contra los militares de la dictadura militar argentina (1976-1983).
En su vasto currículum vitae figura también la representación de las familias de las víctimas del nazismo en Alemania y de la dictadura militar en Chile.
Moreno Ocampo, padre de cuatro hijos, es aficionado al jazz y en su tiempo libre disfruta montando a caballo en su finca de Córdoba.
Ha escrito varios textos jurídicos y ha dedicado a su familia su libro más personal, “Cómo explicar la dictadura a nuestros hijos”.