El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo ayer que la cuestión de las armas de exterminio y destrucción masiva en Irak era una "pregunta abierta" y admitió la posibilidad de que Sadam Hussein no tuviera ningunas.
Powell hizo las declaraciones un día después de que David Kay, el jefe del equipo estadounidense de búsqueda de armas prohibidas en Irak, dijera que no creía que hubiera ningún gran arsenal de armas químicas o biológicas en el país.
"La pregunta abierta radica en cuántas tenían, si es que había alguna, y en caso de tener, adónde fueron a parar. Y si no tenían, por qué no se supo de antemano", dijo Powell.
Por otro lado, la deshilachada bandera iraquí cuelga lamentablemente del asta en lo alto del tribunal de Samarra, en el norte de Irak, donde la explosión de un coche-bomba a una hora de gran afluencia en el edificio causó ayer al menos cuatro muertos y más de 30 heridos.
"La explosión se produjo a las 10H30 (07H30 GMT)", declaró el coronel Hazem Jodeir Jasim, de la Policía de Samarra. "La bomba estaba escondida en un Toyota Corolla blanco que explotó frente al tribunal. Había mucha gente", agregó.
"Los sábados viene mucha gente al juzgado para presentar sus documentos matrimoniales", explicó Saad Samarray, un empleado de la Policía criminal.