Las autoridades cubanas mantuvieron ayer la ofensiva lanzada la víspera contra el gobierno del presidente mexicano, Vicente Fox, al anunciar una nueva comparecencia pública de Fidel Castro, en contrarréplica a las declaraciones del portavoz presidencial mexicano, Rodolfo Elizondo, según un anuncio oficial.
El canciller mexicano, Jorge Castañeda, acusó a Castro de divulgar la conversación con Fox para provocar un conflicto que "distraiga la atención" de los problemas internos de Cuba.
Castañeda, en declaraciones a una emisora local, insistió en que México no presionó a Castro y denunció que el presidente cubano aceptó los términos de su presencia en la Cumbre de Monterrey como un "acuerdo decoroso" y de "caballeros".
Diputados centroizquierdistas demandaron a Fox, que "dé la cara a la nación" y explique por qué le mintió al pueblo mexicano cuando dijo que nadie presionó a Castro para acortar su estancia en la Cumbre, además por qué defendió a EU.
Representantes de la disidencia interna en Cuba expresaron su preocupación por la creciente tensión en las relaciones y condenaron las declaraciones de Castro.
La Casa Blanca rechazó comentar la llamada telefónica privada. "Las naciones soberanas pueden hacer su propio juicio. No puedo comentar ninguna llamada telefónica que sea informada entre dos líderes", dijo el portavoz presidencial, Ari Fleischer, respondiendo a una pregunta de un periodista.