La presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, reiteró durante su discurso sobre el estado de la nación que no tiene intención alguna de continuar en el poder más allá del término de su mandato legal en 2010.
Arroyo aseguró que no buscará reformar la Constitución para aferrarse al poder, tal y como afirman sus detractores, que incluso, señalan que podría declarar la ley marcial como hizo en 1972 el dictador Ferdinand Marcos.
Mientras la Presidenta hablaba en el Parlamento, entre 3,000 y 10,000 filipinos se manifestaron frente al Parlamento ante la posibilidad de que la Jefa del Estado cambie las reglas del juego y se mantenga en el puesto más tiempo del estipulado por la Carta Magna.