El ministro libanés de Industria, Pierre Gemayel, hijo y sobrino de presidentes libaneses, fue asesinado a balazos por tres hombres armados que acabaron, también, con la vida de dos de sus guardaespaldas.
Gemayel circulaba por el barrio de Chtaide cuando tres hombres interceptaron el coche y dispararon 24 balazos contra él, valiéndose de armas con silenciador, antes de darse a la fuga.
La noticia fue comunicada por un grupo de diputados del bloque anti sirio "Fuerzas del 14 de marzo" que irrumpió en una rueda de prensa de uno de sus aliados, Saad Hariri.
El propio ministro del Interior, Ahmed Fatfat, comunicó la noticia a los asistentes y acusó públicamente al régimen sirio de estar tras el atentado.
Sin embargo, el gobierno sirio se apresuró a condenar el atentado, antes que ningún otro país árabe: "Este crimen terrible tiene el objetivo de atentar contra la estabilidad y la paz del pueblo libanés", subraya la fuente, que destaca "el interés de Siria en la seguridad, la estabilidad y la unidad de Líbano".
El padre del ministro asesinado, Amin Gemayel, presidente del Líbano entre 1982 y 1988, se abstuvo de acusar a nadie en concreto y pidió al pueblo libanés que no salga a las calles a protestar por lo sucedido y que no se deje llevar por sentimientos de venganza.
El juez Tom Hogan reconoció que, pese a sus esfuerzos, el jurado mantenía diferencias "irreconciliables" y que "no hay manera que yo pueda alentarlos más" en las deliberaciones.
Durante las seis semanas en las que la fiscalía hizo desfilar a 20 testigos y decenas de pruebas en contra de "Simón Trinidad" muchas de ellas circunstanciales no fueron lo suficiente para convencer al jurado sobre la culpabilidad del acusado.
La decisión del tribunal es un revés para la fiscalía, que tenía la tarea de vincular al acusado directamente con el secuestro de Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell, que fueron capturados por las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuando se estrelló su avioneta en la selva colombiana.