Dos desconocidos armados con rifles automáticos asesinaron ayer al vicepresidente afgano "Hayi" Abdul Qadir en el centro de Kabul, pese a la presencia en la capital de los casi 5,000 miembros de las Fuerzas Internacionales de Asistencia para la Seguridad (ISAF).
Qadir, que era también ministro de Obras Públicas, abandonaba su oficina en la sede del ministerio hacia las 12.40 hora local (10.10 gmt) cuando fue atacado por dos individuos que descargaron sus armas contra el vehículo en que viajaba y después se dieron a la fuga en un automóvil.
Fuentes oficiales confirmaron que el vicepresidente fue alcanzado en la cabeza y que al menos 36 balas impactaron contra su vehículo rompiendo los cristales, dañando los laterales y causando la muerte de Abdul Qadir y de su conductor.
Los 10 guardias de seguridad que estaban de turno en el Ministerio, ubicado en el centro de la capital, fueron arrestados por negligencia y por no haber reaccionado debidamente al atentado, según el jefe de la policía de Kabul, Basir Salangi.
Tras el asesinato, el presidente, Hamid Karzai, se apresuró a convocar una reunión de emergencia de su gobierno mientras el Ministerio de Interior instalaba puestos de control en toda la capital y registraba vehículos a la búsqueda de los asesinos.
Miembros de ISAF acordonaron también el lugar del crimen, que volvió a suscitar interrogantes sobre la seguridad en Kabul, a pesar del despliegue de esta fuerza de paz en Kabul y sus alrededores.
"Ahora mismo no están claros los motivos del asesinato" afirmó el jefe de la policía de Kabul, pero algunos comentaristas apuntaron ya a que miembros del derrocado régimen talibán o militantes de Al Qaeda podrían estar detrás del ataque.
Abdul Qadir era uno de los tres vicepresidentes afganos nombrados durante la celebración de la Loya Yirga o Gran Asamblea que confirmó en el cargo al presidente Karzai el pasado mes y miembro de la mayoritaria etnia pastún, a la que pertenece el 40% de la población afgana, incluido Karzai.
222"Ahora mismo no están claros los motivos del asesinato" afirmó el jefe de policía de Kabul.
Pero era un miembro destacado de la Alianza del Norte, la coalición de partidos opuesta a los talibán dominada por la etnia de los tayikos, que contribuyó a la caída de aquellos y entró triunfal en Kabul en noviembre pasado con el apoyo de los bombardeos de las tropas aliadas dirigidas por EU.
El vicepresidente era también hermano de Abdul Haq, un antiguo comandante de los muyahidín asesinado en octubre poco después de entrar en Afganistán desde el país vecino de Pakistán para fomentar una revuelta contra el régimen talibán.
El presidente de EU, George W. Bush, no quiere que el asesinato de Qadir obstaculice la reconstrucción de ese país, y renovó su compromiso de ayudar a Afganistán para que logre la estabilidad.
Bush no quiso precisar si el asesinato puede ser un atentado terrorista. "Podría ser eso, podrían ser los barones de la droga o viejos rivales ¿Quién sabe?", apuntó el presidente, que pasa aquí un fin de semana de descanso junto con su familia, con motivo de su 56 cumpleaños.
En tanto, Francia condenó el "cobarde" asesinato; mientras que el ministro británico de Exteriores, Jack Straw, hizo lo mismo. Igualmente los gobiernos de Irán y Francia condenaron el hecho sangriento.