El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, denunció una “investigación ilegal” para acabar con su trabajo y el de su página web, y subrayó que sigue sin haber “ni una sola prueba” de los delitos de los que se le acusa.
Aseguró que hay varias instituciones “ocupadas en lo que parece ser una investigación secreta, y aparentemente también ilegal”. “Personas que supuestamente colaboran con nosotros, fueron retenidas en la aduana de EE.UU. y sus ordenadores, confiscados”, dijo.