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Asume el primer presidente de izquierda en Uruguay

En su primer día de trabajo, el nuevo gobierno uruguayo puso en marcha un plan de emergencia social.


LÍDER DE UN proceso histórico y fundacional para muchos, demagogo para algunos, un enigma para otros: Tabaré Vázquez es desde el martes pasado el primer presidente de un gobierno de izquierda en Uruguay.
Ese viraje en el timón de los destinos de Uruguay genera grandes expectativas en el país y en los gobiernos de la región, que modulan en una sintonía ideológica similar y pregonan la integración suramericana como una de las principales vías para salvar al continente de la miseria.
De origen socialista, Vázquez simboliza de alguna forma la superación: nacido en un barrio humilde, llegó a ser un oncólogo de renombre, un dirigente exitoso de un club de fútbol, intendente de Montevideo (1990-1994), máximo dirigente de la coalición de partidos de izquierda Encuentro Progresista-Frente Amplio (EPFA) y presidente de la República tras dos intentos infructuosos previos (1994 y 1999).
Sus adversarios lo consideran un populista demagogo, mientras que para otros es simplemente un enigma que sólo la realidad de su gestión de gobierno podrá revelar.
De hablar pausado y buena presencia, Vázquez se ha mostrado a lo largo de su no demasiado extensa carrera política -iniciada con su candidatura a la intendencia de Montevideo en 1989- como un caudillo: contradictorio, verticalista y pragmático.
"Vázquez, un líder esencialmente carismático, es muy verticalista. Ha tenido la capacidad para mantener, de manera muy fuerte, el verticalismo, a pesar de estar en un partido deliberativo" por los distintos grupos que integran el EPFA, que van de la centroizquierda a la izquierda radical, y que tiene organismos de conducción superpuestos, dijo a la AFP Alfonso Lessa, doctor en ciencias políticas.
"Si no hay un líder vertical (en el EPFA), el poder del líder termina neutralizado. Y él lo sabe eso", añadió.
A lo largo de su carrera política hacia la primera magistratura, Vázquez alternó sus posturas, mostrándose más moderado o más radical según las circunstancias.
Durante su gestión como intendente, "tuvo un discurso moderado, introdujo empresas privadas en la gestión, dio concesiones a terceros, tuvo una excelente relación con los organismos multilaterales (...) Y tuvo fuertes conflictos con el sindicato municipal", recordó Lessa.
Ha recurrido "a los moderados para gobernar y para crecer cuando le fue necesario, claramente en esta elección (de octubre de 2004, que ganó en primera vuelta), y ha recurrido a los radicales cuando los ha necesitado para marcar su peso interno" dentro de la coalición.
"Ha sido más radical o más moderado de acuerdo a sus necesidades estratrégicas", indicó el analista. "Y a la hora de gobernar, es un pragmático. Sus contradicciones tienen un fin estratégico".
Ha dicho que se pagará la deuda, que se aplicará una política de rigurosidad fiscal, que se respetarán los contratos firmados por el Estado, que atenderá las situaciones más acuciantes de pobreza a través de un plan social y que hará un gobierno transparente y justo.
Inició su gestión pisando fuerte, al anunciar su determinación para esclarecer lo ocurrido con los desaparecidos durante la dictadura (1973-1985), un tema que todos los gobiernos anteriores manejaron con suma delicadeza.
Al día siguiente de su asunción la prensa local destacó la promesa hecha el martes en la noche en un acto público por el flamante presidente que aseguró develar los crímenes cometidos durante la dictadura (1973-1985), una tarea pendiente en el país que debe superar los obstáculos legales y las resistencias del sector castrense.
El gobierno de Vázquez reanudó el martes las relaciones diplomáticas con Cuba, interrumpidas hace tres años, cuando Montevideo propuso que la ONU investigara la situación de los derechos humanos en la isla comunista.
Al día siguiente, firmó con su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, tres acuerdos para el suministro de crudo venezolano mediante créditos blandos, e inauguró junto al presidente brasileño, Luiz Inácio da Silva, la nueva planta cervecera de Ambev, en Paysandú.
Vázquez (D) saluda al senador José Mujica, presidente provisional de la Asamblea General y antiguo líder histórico del Movimiento Revolucionario Tupamaro.
Los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner, de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Venezuela, Hugo Chávez, acordaron "unificar posiciones" para fortalecer la integración.
El gobierno de izquierda deberá afrontar el servicio de una abultada deuda pública y cumplir con su promesa de erradicar la pobreza extrema en un período de dos años.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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