Los nuevos ministros nominados por el presidente chileno, Ricardo Lagos asumieron sus cargos ayer con la misión de reimpulsar la agenda de gobierno, pero con la preocupación de los efectos que pueda tener una eventual guerra entre Estados Unidos e Irak.
Lagos cambió el viernes parte de su equipo ministerial para imprimir nuevas energías a la segunda mitad de su mandato, que partió en marzo del 2000 y que ha debido enfrentar un adverso clima externo, que se ha enrarecido aún más por los temores de un conflicto bélico.
Chile, junto a México, se ha convertido en un inesperado protagonista en la definición de una solución bélica o pacífica al conflicto, por ser uno de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que debe apoyar o rechazar un ataque de Estados Unidos a Irak.