Un sospechoso kuwaití que presuntamente comparte las convicciones de Osama bin Laden confesó ayer haber disparado contra dos empleados de defensa estadounidenses, informó el Ministerio del Interior de Kuwait mientras la Policía buscaba a otros dos sospechosos del atentado.
También ayer, kuwaitíes y estadounidenses se reunieron para recordar al hombre asesinado en el ataque del martes y ofrecieron su solidaridad al otro hombre, que resultó herido.
El sospechoso fue arrestado en Arabia saudí y deportado, según el comunicado. El ministerio identificó al presunto atacante como Sami al-Mutairi, un empleado del servicio público de entre 20 y 30 años, e informó que el arma ya fue recuperada.
Un eventual exilio del presidente iraquí Sadam Hussein fue analizado al margen de la reunión regional ministerial de Estambul, que sin embargo no lo incluyó en el orden del día de sus debates, indicaron ayer a la AFP delegados árabes.
La cuestión de un posible exilio del presidente iraquí a cambio de la garantía de que no será objeto de una persecución norteamericana o internacional fue lanzada por Turquía, que discutió el tema con países árabes, indicaron las fuentes.
En tanto, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell advirtió ayer que si el Consejo de Seguridad fracasa en forzar el desarme de Irak, ello representará "un serio revés" para Naciones Unidas y minaría la credibilidad del organismo que en su resolución 1441 de noviembre instó a Irak a desarmarse o a enfrentar "serias consecuencias".
"La comunidad internacional habló claramente en esa resolución", dijo Powell a la prensa en una conferencia junto al jefe de la diplomacia británica, Jack Straw.