ELEMENTOS ARMADOS emboscaron un autobús que transportaba a trabajadores iraquíes que iban camino a un tiradero de armas del ejército estadounidense, con saldo de 17 muertos. Con sus muertes, los tres días de incrementados ataques rebeldes han costado la vida de al menos 70 iraquíes y ocho soldados norteamericanos.
Los ataques se centraron en Bagdad y varias ciudades del norte y parecían tener como fin el atemorizar a quienes cooperan con el ejército estadounidense, ya fueran policías, elementos de la guardia nacional, milicianos curdos y simplemente personas comunes y corrientes.
Por otro lado, la fecha del 30 de enero para celebrar elecciones en Irak es inamovible, afirmaron ayer los presidentes de EU, George W. Bush, y de Irak, Gazi al-Yawar, que indicaron que retrasar los comicios sería una victoria para los terroristas.
Ambos mandatarios se reunieron en el despacho oval de la Casa Blanca durante media hora, en la que analizaron la situación en Irak.