Pasados 92 años de la revolución bolchevique no cesan los ataques a los monumentos a su artífice, Vladímir Lenin, como los registrados en San Petersburgo, donde en abril una estatua fue gravemente dañada por un artefacto explosivo y otra decapitada esta semana.
La estatua de bronce, situada en la plaza frente a la estación de Finlandia, en el centro de San Petersburgo, resultó perforada por un artefacto explosivo que dejó un agujero de cerca de un metro de diámetro en la figura.
Los expertos decidieron desmontar la estatua en vista del peligro de que se cayera y porque su restauración sobre el pedestal sería más cara que en el taller, donde las obras costarán unos 276.000 dólares, informó el Ayuntamiento.
El anuncio de que el monumento sería desmontado había alarmado a los comunistas, quienes sospecharon que se trataba de un pretexto para retirar para siempre la efigie de su sagrado líder de la revolución y amenazaron con montar guardia permanente en la plaza.
Para evitar las protestas, la gobernadora de la ciudad, Valentina Matviyenko, dio garantías personales al dirigente comunista ruso, Guennadi Ziuganov, de que la estatua, cuya reparación tardará unos siete meses, volverá a su lugar, según las agencia Itar-Tass.