La detonación casi simultánea de tres bombas en la ciudad de Krasnodar, que mataron a tres personas e hirieron a otras 17, dos de ellas de suma gravedad, disparó ayer las alarmas antiterroristas en el sur de Rusia.
Las explosiones se produjeron hacia las 07.40 hora local (03.40 GMT), con un intervalo de apenas un par de minutos en tres paradas de transporte público en distintos distritos de Krasnodar, capital de la región homónima, al pie del Cáucaso Norte y orillas del mar Negro.
Según fuentes policiales, un hombre murió en el acto en una de las explosiones y otras dos mujeres fallecieron poco después en el hospital donde habían sido trasladadas.
La Fiscalía de Rusia indicó que los tres artefactos explosivos, tenían una potencia de entre 200 y 400 gramos de trilita, estaban provistos de temporizadores y contenían fragmentos de metal, como tornillos y bolas de acero, para aumentar su poder destructivo.