Un atentado con bomba atribuido a militantes musulmanes causó ayer la muerte de un alcalde y otras 12 personas en el sur de Filipinas, pero el gobierno descartó la posibilidad de que se desate una ola de ataques durante la fiesta de Navidad.
"Creemos que la bomba fue colocada por seguidores del Frente Moro Islámico de Liberación", dijo por teléfono el mayor Julieto Ando, portavoz del Ejército, desde la provincia de Maguindanao en la isla de Mindanao, a unos 800 kilómetros al sur de Manila.