Dieciseis personas murieron y más de 50 resultaron heridas en el atentado que se produjo ayer en la ciudad de Haifa (norte de Israel), el primero en dos meses que se produce dentro de este país y que puede desencadenar una nueva ofensiva militar en Cisjordania y Gaza.
Altos mandos militares no descartaban una operación de represalia por el atentado, dentro de la “guerra abierta” que el Ejército israelí ha declarado al Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS) en las últimas dos semanas.
El atentado se registró en un autobús de línea que se dirigía a la Universidad de Haifa, en el Monte Carmelo, y por ello gran parte de sus pasajeros eran estudiantes.
La Policía identificó al atacante como Mahmoud Hamdan Kawasme, de 20 años, de la ciudad cisjordana de Hebrón.
El atentado siguió a la aplicación de una nueva política más dura por Israel y una promesa del gobierno de intensificar los ataques militares contra los bastiones militantes de Gaza
Poco después del atentado, Israel acusaba a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y a su presidente, Yasser Arafat, por no hacer nada para impedirlos.
La ANP rechazó las acusaciones israelíes y su ministro de Gobernación Local, Saeb Erekat, desmintió cualquier relación con el ataque, cuya autoría no ha sido asumida por ninguna organización palestina.
El primer ministro israelí convocó una reunión de los miembros del gabinete reducido para asuntos de seguridad, a fin de estudiar la situación tras el atentado de ayer.
Los ministros de Exteriores de Francia, Rusia y Alemania condenaron ayer “con la máxima firmeza” el atentado suicida en la ciudad israelí de Haifa.
“Condenamos con la máxima firmeza este acto de barbarie. Este acto de terrorismo es inaceptable”, afirmó el jefe de la diplomacia francesa, Dominique de Villepin, flanqueado por sus colegas de Rusia, Igor Ivanov, y de Alemania, Joschka Fischer, ante la prensa.
También, el presidente norteamericano, George W. Bush, condenó el ataque y afirmó que el terrorismo no prevalecerá en esa región. Entre tanto, el ministro británico de Exteriores, Jack Straw, manifestó su repudió por “el brutal ataque terrorista” y envió su pésame.