La peregrinación anual al santuario chií del imán Musa al Kazem volvió a ser escenario de ataques, en los que al menos 30 fieles murieron y otros 98 resultaron heridos cuando iban al mausoleo situado en Al Kazemiya, en el norte de Bagdad.
El atentado se produjo, a pesar de las extremas medidas de seguridad.