NUEVOS ATENTADOS segaron la vida de al menos 15 iraquíes y reforzaron el sentimiento de inseguridad que reina en el país a menos de tres semanas para los comicios generales.
A primera hora de la mañana, un coche bomba manejado por un suicida mató a al menos siete agentes iraquíes en la localidad septentrional de Tikrit, cuna del derrocado presidente iraquí Sadam Hussein.
Según el relato policial, el kamikaze hizo detonar la carga cuando le dieron el alto los agentes apostados en el puesto de control que vigilaba la entrada a la comisaría-cuartel de la Guardia Nacional.