UNAS 15 personas murieron ayer en Bagdad al explotar un coche bomba en el exterior de las oficinas de uno de los principales partidos políticos chiítas, aunque su líder, Abdel-Aziz al-Hakim, manifestó, tras sobrevivir al ataque, que sus cientos de milicianos no tomarán represalias contra los autores del ataque.
Hakim, que responsabilizó a una alianza de islámicos y sunitas seguidores de Sadam Hussein, hizo un llamado a lacalma, a cinco semanas de las elecciones que podrían llevarlo al gobierno.