Según revela un informe reciente del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz (SIPRI), de Estocolmo, los gastos militares a escala mundial aumentaron 45% en solo una década, y 6% en el 2007.
Para este crecimiento de sus arsenales bélicos, los gobiernos de las principales potencias destinaron casi mil $400 billones.
SIPRI destaca que Estados Unidos acaparó el 45% del gasto militar realizado el pasado año en el mundo, cifra que equivale al 2.5% del producto interior bruto (PBI) del conjunto de las naciones y a un percápita de 202 dólares por cada uno de los 6 mil 600 millones de habitantes de la tierra.
Aumento.
En esta cita, los participantes anunciaron un incremento de $8 mil 500 millones de sus donaciones para combatir el hambre y el auge del precio de los alimentos.
Como una amarga paradoja, mientras los más poderosos destinan sin miramientos miles de veces más dinero a los gastos militares que a la producción agrícola, los precios de la comida estallan, debido a la especulación del mercado, al drástico aumento del barril de combustible y a la mayor demanda y producción de agrocarburantes en lugar de cereales y granos.
Según opinión del alemán Joachim von Braun, director del Instituto Internacional de Política Alimentaria, y que cita en un despacho de esta semana la Agencia AP, Europa y Estados Unidos tienen que "corregir los errores políticos" cometidos cuando dieron luz verde a un aumento de la producción de biocombustibles sin investigar exhaustivamente los efectos en la oferta alimentaria.
Para reducir el número de personas subnutridas en el mundo y satisfacer la demanda creciente, es preciso duplicar la producción alimentaria antes del 2050, según ha planteado la FAO.
Tal propósito no podrá materializarse mientras los que detentan el mayor poder económico y tienen en sus manos las posibilidades de lograrlo, gasten buena parte de las riquezas disponibles en producir y comprar armas, y en el desenfrenado consumismo regido por los patrones del mercado en vez de destinarlas a programas de desarrollo.
Por otro lado, la agricultura mundial tendrá que afrontar importantes retos como la gestión de recursos hídricos y el cambio climático.
Mas datos.
Hay que duplicar la producción alimentaria para el 2050.
Más de mil 200 millones de personas viven con una grave carencia de agua.