Las autoridades brasileñas retiraron cinco cadáveres de unas casas sepultadas por un alud en la localidad de Sapucaia (Río de Janeiro), en un nuevo episodio de una tragedia recurrente causada por las lluvias estivales, que cada año dejan un reguero de víctimas en el sureste del país.
Los corrimientos de tierra han causado en total trece muertos y once desaparecidos.