Aviones de guerra turcos patrullan los cielos del país el lunes, tres días después de un intento de golpe de Estado, un síntoma de que las autoridades temen que la amenaza contra el Gobierno no se ha disipado todavía.
Los cazas F-16 protegieron el espacio aéreo turco durante la noche, después de que una facción del ejército lanzara un golpe fallido el viernes por la noche contra el presidente, Recep Tayyip Erdogan, según explicó el lunes un alto funcionario, que habló bajo condición de anonimato en línea con las normas del Gobierno.
Según la agencia de noticias estatal Anadolu, Erdogan ordenó la vigilancia nocturna de los F-16 "para controlar el espacio aéreo y la seguridad".
Los golpistas emplearon aviones de combate que dispararon a instalaciones clave del Gobierno y sacaron tanques a las calles, pero la rebelión — que no contaba con el respaldo de los altos mandos de las fuerzas armadas — fue sofocada por fuerzas leales al Gobierno y la movilización ciudadana.