Dato
- Con estos comicios, celebrados únicamente en las zonas bajo el control del Gobierno, ha conseguido un tercer mandato por siete años, en un país fragmentado por el conflicto bélico que estalló en marzo de 2011 y que no ha conseguido moverlo ni un ápice del sillón presidencial.
El presidente sirio, Bachar al Asad, fue reelegido con el 88.7% de los votos en los comicios, celebrados en su país, en una hábil jugada para perpetuarse en el poder como hizo su padre, Hafez al Asad.
No se sabe si Al Asad, un oftalmólogo de profesión que cuando accedió al poder parecía un hombre con poco carisma y de talante moderado, es un maquiavelo que mueve los hilos o la cara visible de un régimen inexpugnable que maneja la situación.
Sea como fuere, Al Asad se ha valido del férreo sistema político construido por su padre, Hafez, del que heredó el cargo tras su muerte el 10 de junio de 2000, para mantenerse en el puesto y ahora intentar extender su mandato.
Su persona mueve pasiones entre los sirios, que lo odian a muerte o lo idolatran.