La presidenta chilena, Michelle Bachelet, cumple hoy un complejo primer año de gobierno marcado por audaces reformas sociales, un inédito gabinete paritario de hombres y mujeres, fuerte superávit fiscal, pero un crecimiento económico por debajo de las expectativas y conflictos sociales.
En su primer año, la socialista Bachelet debió enfrentar, además, la muerte del dictador Augusto Pinochet, situación que sorteó con éxito, pese a que se abrieron viejas heridas en el país que enfrentaron a partidarios y detractores del militar.
Este ha sido un año de luces y sombras para Bachelet, el cual cierra en medio de las críticas y molestias por el mal funcionamiento del nuevo sistema de transporte de Santiago (Transantiago), diseñado durante el gobierno de su antecesor, Ricardo Lagos, y que debutó el 10 de febrero pasado.
Bachelet, la primera mujer que ha llegado a la presidencia de Chile y con gran empatía con la gente, generó adhesiones incondicionales y muchas expectativas en su gestión.
Urgida por un mandato de cuatro años, impulsó en sus primeros 100 días un programa social, sustentado en un superávit fiscal récord de 7.9% del PIB.