El sadomasoquismo que mostró el pintor Francis Bacon (1909-1992) en sus tormentosas relaciones con sus amantes homosexuales subyace en sus mejores obras, según el historiador del arte John Richardson.
Según explica Richardson, autor de una monumental biografía de Pablo Picasso, el comportamiento del artista británico tuvo consecuencias terribles para su amante Goerge Dyer, que terminó suicidándose.
Richardson, cuyo artículo en la revista estadounidense adelanta el diario "The Guardian", conoció a Bacon a partir de los años cuarenta y atribuye sus aficiones masoquistas a la paliza que le propinó un día su padre cuando descubrió que se había puesto la ropa interior de su madre.