Una vacuna contra el VIH/Sida desarrollada por científicos canadienses superó las pruebas de seguridad en animales y está a la espera de que las autoridades estadounidenses autoricen ensayos en seres humanos, informó una fuente científica a la televisión pública canadienses CBC.
Yong Kang, profesor de microbiología de la Universidad de Ontario Occidental y responsable del equipo que ha desarrollado la vacuna, declaró a CBC que espera recibir pronto la aprobación de la Administración de Fármacos y Alimentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) para iniciar las pruebas de toxicología y dos ensayos clínicos en seres humanos.
Si las pruebas son superadas, Kang dijo que la vacuna podría estar lista para su comercialización durante la próxima década.
Kang está desarrollando la vacuna en cooperación con la empresa surcoreana Curacom y un laboratorio de Maryland (EE.UU.) que está produciendo una vacuna de prueba.
El profesional ha trabajado en la vacuna contra el VIH/Sida durante los últimos 20 años y dijo que la superación de las pruebas en animales "es un hito muy importante" para quienes desarrollan el proyecto.
Aunque en los últimos años se han desarrollado docenas de vacunas contra el virus VIH, muy pocas han sido probadas en seres humanos y ninguna ha tenido éxito, señaló CBC.
En otra investigación, se logró desarrollar un compuesto probado exitosamente en monos que podría conducir al desarrollo de un nuevo tipo de fármaco contra el VIH, dicen científicos.
La investigación, publicada en la revista Nature, afirma que la sustancia logró reducir significativamente la infección de monos macacos severamente contagiados con el VIS (virus de inmunodeficiencia en simios, que es la variante no humana del VIH).
Y el compuesto, llamado tratamiento de anticuerpos para bloqueo de la PD-1, logró también prolongar la vida de los animales.
El tratamiento fue desarrollado por científicos de la Universidad de Emory, el Instituto de Cáncer Dana-Farber, la Escuela de Medicina de Harvard y la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania.
Y consiste en estimular la función de las células T CD8, que son células antivirales, y mejorar la respuesta de anticuerpos.
Según los autores, los animales lograron sobrevivir el doble de tiempo después de un simple tratamiento. El hallazgo permite que el tratamiento de anticuerpos puede mejorar las respuestas de las células T en un tratamiento combinado.