El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó “enérgicamente” el ataque ocurrido al paso de un convoy de observadores de la ONU en el sur de Siria y aseguró que el incremento de la violencia en el país “pone en duda” el compromiso de las partes con el alto el fuego acordado.
Ban dijo que por el momento "no hay pruebas" que indiquen que el objetivo de la explosión, acontecida en la ciudad de Deraa, era el convoy de observadores, pero expresó su “grave preocupación ante el reciente incremento de ataques con explosivos en Siria”, según aseguró su portavoz, Martin Nesirky.
Para el máximo responsable de la ONU, incidentes como este, “además de la violencia continuada que viven muchas ciudades, ponen en duda el compromiso de las partes con el cese de la violencia y tienen un impacto directo sobre el futuro” de la misión de observadores que la ONU despliega paulatinamente sobre el terreno.
El secretario general pidió así, “a todas las partes, que se sumen al cese de la violencia, que colaboren y protejan a los miembros de la Misión”, añadió Nesirky.
“La misión de los observadores y los esfuerzos de Kofi Annan, son la última oportunidad que queda para estabilizar el país”, agregó.