E l próximo martes el Papa Benedicto XVI, emprende su tercer viaje como regente de la Iglesia Católica.
El destino en esta oportunidad es Estados Unidos, país en el cual se han denunciado un sin número de casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos.
Este fantasma ha perseguido a la Iglesia por años, y con la visita de cinco días del Sumo Pontífice, se pretenden sanar heridas.
El cardenal Tarcisio Bertone dijo que Benedicto XVI llevará un mensaje de "esperanza y confianza" cuando se reúna con el clero en la catedral de San Patricio en Nueva York.
El pontífice "buscará abrir el camino hacia la sanación y la reconciliación", dijo Bertone.
La crisis desatada por el abuso sexual ha causado "tanto sufrimiento a las víctimas, a las familias de la víctimas y a todos los demás en la Iglesia porque fue una gran contradicción a la gran misión educativa de la Iglesia", lamentó.
Faltas.
Las diócesis de Estados Unidos han tenido que pagar millones de dólares en demandas desde que comenzó la crisis hace seis años en Boston, donde el cardenal Bernard Lay terminó por renunciar a su cargo como arzobispo.
Desde 1950 se han emitido alrededor de 14,00 demandas de abuso contra la Iglesia católica, y gran cantidad de ellas en años recientes.
Disgusto.
Los católicos en Boston esperaban que Benedicto XVI visitara su ciudad después del escándalo.
Pero Bertone dijo que el Papa, que cumplirá 81 años la próxima semana, tiene buena salud, pero no podrá asistir a todas las invitaciones que tiene en Estados Unidos y tendrá que limitarse a Washington y Nueva York.