Benedicto XVI realizó su primera visita a Israel y a los territorios palestinos como Sumo Pontífice.
El Pontífice se ganó el aprecio de los palestinos al respaldar su pedido para el establecimiento de un estado independiente palestino.
Sin embargo, algunos en Israel se mostraron decepcionados por la manera como trató el tema del Holocausto, al señalar que podría haber ido más lejos en un discurso en el Museo Memorial del Holocausto.
El presidente del Parlamento israelí acusó al Papa de ignorar el genocidio cometido por la Alemania nazi.
Sobrevivientes del Holocausto lo criticaron por no pedir perdón por lo que muchos israelíes ven como indiferencia de los católicos durante la Segunda Guerra Mundial.
Por otra parte, condenó el muro de separación construido por Israel en Cisjordania y dijo que en un mundo en el que las fronteras son siempre más abiertas “es trágico ver que todavía se levantan muros”.
Hizo un llamado a que la creación de un Estado palestino deje de ser un “sueño” y se convierta en una “realidad” que lleve la paz a la región.