El empresario conservador Oscar Berger prometió "más seguridad y empleo" ayer, horas antes de asumir como nuevo presidente de Guatemala.
Berger, ex alcalde de la capital, es el segundo mandatario en tiempos de paz y el quinto desde la apertura democrática en el país ocurrida en 1985.
Berger, de 57 años, antes de prestar juramento declaró a periodistas: "estoy muy emocionado, pero más comprometido para tener una Guatemala con más seguridad, educación, salud, oportunidades de empleo e infraestructura".
A la entrega del mando a Berger por parte del presidente saliente Alfonso Portillo fueron invitados varios jefes de estado de Centroamérica, Sudamérica, Asia y Europa, además de representaciones oficiales.
Para asistir a la ceremonia de la transmisión presidencial, llegaron a Guatemala, Ricardo Maduro, de Honduras; Francisco Flores, de El Salvador; Enrique Bolaños, de Nicaragua; Abel Pacheco, de Costa Rica, y Mireya Moscoso, de Panamá.
También arribaron el presidente boliviano Carlos Mesa y el vicepresidente ecuatoriano Alfredo Palacio. La delegación estadounidense llegó encabezada por el gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano menor del presidente George W. Bush.
Berger, al frente del gobierno, deberá preocuparse por reducir los niveles de pobreza que agobia a más del 60% de la población.
Al entregar el mando, el presidente saliente, Alfonso Portillo aseguró que está feliz de terminar cuatro años "difíciles" y "dramáticos".
"Es un día en el que me siento muy feliz de haber terminado cuatro años que ciertamente fueron difíciles, fueron dramáticos en muchos momentos, pero que cumplí con la historia y con el pueblo de Guatemala, con los mas pobres que era lo que me interesaba", expresó Portillo en declaraciones a radio Sonora es la Noticia (SN).
El nuevo presidente, tendrá como uno de sus principales desafíos iniciar una causa contra el ex dictador Efraín Ríos Montt, acusado de graves violaciones a los derechos humanos durante su régimen.
El reto para el nuevo gobernante será mayor, dado que "el Ejecutivo nada tiene que hacer", explicó a la AFP el designado presidente de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (Copredeh), Frank La Rue, hasta ahora director del Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH).
Procesar a Ríos Montt, de 77 años, que ayer perdió la inmunidad al dejar la presidencia del Congreso, "será un reto del Ministerio Público y del Organismo Judicial con los tribunales de justicia", precisó La Rue.
Ríos Montt, que gobernó el país con mano de hierro, fue acusado por familiares de víctimas de la guerra interna de 36 años (1960-96) por el delito de genocidio, causa que está a cargo del fiscal especial Mario Leal, cargos que también involucran a otros cuatro miembros de su alto mando militar.