Las autoridades mexicanas han implementado rigurosas medidas de seguridad para que miles de ciudadanos puedan celebrar hoy el bicentenario de la Independencia en México, la que promete ser la más imponente ceremonia en su tipo en la historia reciente del país.
Los festejos se centrarán en la Ciudad de México.
La Policía capitalina estima que hasta un millón de personas se podrían congregar en los conciertos musicales.
Las celebraciones del día concluirán poco antes de la medianoche con la tradicional ceremonia de “El Grito de Dolores”, en el que el presidente de turno recuerda el histórico llamado a las armas y a la libertad que hizo el cura Miguel Hidalgo en 1810.
El Zócalo estará engalanado con luces, representaciones gigantes de los héroes de la patria, invitados especiales de 50 países -entre los que se cuentan los mandatarios de Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá y Colombia-, y decenas de miles de ciudadanos.
Seguridad.La Policía del Distrito Federal destinará a 40,000 agentes para vigilar los festejos, a los que se sumarán efectivos de la Policía Federal, el Estado Mayor Presidencial y el Ejército mexicano.
Todas las calles de acceso al Zócalo capitalino han sido cerradas, y se instalaron detectores de metales para revisar a los ciudadanos que alcancen a ingresar a esa plaza pública, debido a que las autoridades limitarán el aforo.
Las autoridades buscan que la espiral de violencia del crimen organizado que afecta al país no empañe las celebraciones de la independencia este año, como sucedió en los festejos de 2008 en Morelia, capital de Michoacán, donde murieron 8 personas cuando desconocidos lanzaron una granada a la multitud en plena verbena popular.
Además, miles de personas en los estados del sur y sureste de México se verán obligadas a seguir las fiestas desde albergues, debido a que esa zona del país ha sido golpeada por severas lluvias que han dejado inundadas a ciudades enteras.
Gastos.El costo de las celebraciones, que durarán 10 horas y movilizarán a unos 15,000 voluntarios, ascenderá a $45 millones solamente en la capital.
Pero el “grito” se repetirá en cientos de plazas y delegaciones de todo el país.
Y la factura final de la conmemoración del bicentenario –en un año en el que además se celebran 100 años de la Revolución Mexicana- ascenderá a un total de $230 millones, lo que no ha dejado de ser objeto de polémica.
¿Y después de los festejos? Ésa es la pregunta en el centro de mucho de los debates que se han generado en el país desde que se anunció el programa de actividades.
Muchos esperan que la majestuosa celebración tenga un impacto positivo sobre el ánimo del país y con ello sobre su economía y su capacidad para hacer frente a los numerosos problemas que lo agobian.
Otros han criticado el gasto excesivo y acusan a las autoridades de haber desperdiciado una oportunidad de oro para generar mayor reflexión y debate.
En cualquier caso, como dicen en México, lo bailado nadie se los va a quitar.