Los británicos furiosos con la guerra de Irak castigaron al primer ministro Tony Blair en las elecciones locales, relegando a su Partido Laborista a un inaudito tercer puesto.
"Me mortifica que no nos vaya mejor. La sensación fue que la situación en Irak salió mal", aseguró el ministro del Interior, David Blunkett, ayer. "Ha sido una noche mala para nosotros".
El Partido Laborista sufrió una severa sanción en las elecciones locales, en las que perdió 468 concejales, según los resultados de 164 de las 166 circunscripciones en juego.
Los resultados de Birmingham (norte de Inglaterra) se publicarán mañana, una vez que se efectúe un segundo cómputo de votos.
Según los resultados en las 164 circunscripciones restantes, el Partido Laborista ha perdido 468 escaños de concejales, sobre un total de 6,084 en juego.
El Partido Conservador ha ganado 270 y los liberales-demócratas, 135.
El único consuelo para el laborismo fue la reelección como alcalde de Londres de Ken Linvingstone.
Linvingstone fue excluido del Laborista en el 2000 y reintegrado en enero en el partido de Blair.