Los primeros ministros del Reino Unido, Tony Blair, e Irlanda, Bertie Ahern, se comprometieron ayer a luchar contra "los obstáculos" a la paz en el Ulster y reafirmaron su apoyo al Acuerdo de Viernes Santo (1998) como único camino a seguir.
Tras una reunión celebrada en Dublín, Ahern y Blair indicaron que debe cesar toda actividad paramilitar en Irlanda del Norte y pidieron al Ejército Republicano Irlandés (IRA) una "respuesta sin ambigüedades" sobre este asunto.
Los dos dirigentes mantuvieron ayer su primera reunión desde que, el pasado 1 de mayo, Blair decidió suspender hasta el próximo otoño las elecciones en Irlanda del Norte a pesar del rechazo de Ahern, alegando una falta de claridad del IRA con el desarme.
En una declaración ante los periodistas, Blair y Ahern minimizaron sus diferencias, reafirmaron su apoyo a una aplicación "completa" del Acuerdo de Viernes Santo y abogaron por el retorno de la confianza entre las partes implicadas.
Ahern indicó que, aunque el movimiento republicano ha hecho "progresos" recientemente, "es esencial que tengamos claridad", y Blair destacó que el Acuerdo de Viernes Santo es la única forma de seguir adelante.