El primer ministro británico, Tony Blair realizó ayer una visita relámpago a Roma para un almuerzo de trabajo con el jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, durante el cual ambos hombres conversaron sobre la construcción europea y limaron diferencias.
Los dos líderes europeos abordaron el delicado tema de la reunión tripartita, que se celebró el 18 de febrero en Berlín (Alemania), organizada por Alemania, Francia y Gran Bretaña y de la cual fue excluida Italia.
En el curso de una conferencia de prensa al término del almuerzo, Blair quiso descartar toda actitud negativa hacia Italia.
"Quiero que sea claro: No hay ni habrá un directorio autoproclamado en Europa", dijo, negando que un pequeño grupo de países quiera dirigir a los países europeos.
Berlusconi se había lamentado por "el cierre de puertas" a Italia y acusó al británico Tony Blair, al alemán Gerhard Schroeder y al francés Jacques Chirac de haber perdido la oportunidad de formar "un club de equipos de primera división" en Europa pocos días después de celebrada la reunión.
Las tensiones entre Roma y Londres se apaciguaron con el almuerzo celebrado en Palazzo Chigi, la sede de gobierno, y la relación personal entre los dos dirigentes también mejoró.
"La relación entre Blair y Berlusconi siempre ha sido óptima", declaró por su parte el portavoz de Berlusconi, Paolo Bonaiuti.
"Realizaremos una cumbre Italia-Gran Bretaña en tres o cuatro meses y yo espero su celebración con impaciencia", anunció Blair ante la prensa.
Los líderes reiteraron que continúan vigentes los planes para reconstruir Irak y entregar su soberanía, a pesar de los crecientes ataques mortíferos.