Los senadores republicanos bloquearon ayer un proyecto de ley que hubiera otorgado un camino a la legalización a miles de inmigrantes indocumentados traídos por sus padres a Estados Unidos cuando eran niños si se enrolaban en la universidad o las fuerzas armadas.
Los patrocinadores de la llamada ley DREAM necesitaban 60 votos, pero solo obtuvieron 55. La Cámara de Representantes había aprobado el proyecto la semana pasada.
Era un último intento de aprobar la iniciativa antes de que la mayoría de la Cámara Alta pase a manos republicanas en enero.
DREAM, que significa “ideal” en inglés, son las siglas del proyecto de ley de Desarrollo, Ayuda y Educación para Menores Extranjeros.
El proyecto concede a cientos de miles de inmigrantes indocumentados, traídos a Estados Unidos de niños, una oportunidad de legalizar su situación si se inscriben en una universidad o se incorporan a las fuerzas armadas.
El subsecretario de Seguridad Nacional, John Morton, dijo que es improbable que los funcionarios de inmigración tomen medidas extraordinarias para arrestar a los jóvenes que revelaron que son indocumentados durante la campaña por su aprobación.
En tanto, el secretario de Educación, Arne Duncan, dijo que llamó a numerosos senadores demócratas y republicanos para intentar convencerlos de que votaran a favor del proyecto de ley.
Los críticos de la ley alegaban que sería como una “amnistía encubierta” que animaría a más personas a ingresar ilegalmente a Estados Unidos o a quedarse después del vencimiento de sus visas. También se quejan de que premiaría a quienes violaron la ley.
Decepción.
Grupos proinmigrantes, la Casa Blanca y líderes demócratas coincidieron en calificar de “decepcionante” el bloqueo al proyecto de ley Dream Act.
El presidente Barack Obama, que según la Casa Blanca realizó llamadas telefónicas hasta el “último momento” para intentar que la medida saliese adelante, calificó de “increíblemente decepcionante” el voto del Senado y lamentó que no se haya impuesto el “sentido común”.
“El pueblo estadounidense se merece un serio debate en inmigración y es el momento para que la retórica polarizada desaparezca de nuestra escena nacional”, afirmó el presidente.
A su decepción se sumó la de los grupos de defensa de los derechos humanos y proinmigrantes como la Unión de Libertades Civiles (ACLU).
“El Senado perdió una oportunidad crítica para ayudar a que jóvenes brillantes y motivados realicen sus objetivos y aspiraciones”, afirmó en un comunicado Joanne Lin, consejera de ACLU.
Al desencanto de Lin se sumó el de Frank Sharry, director ejecutivo del grupo proinmigrante Americas Voice, quien indicó que la comunidad inmigrante no olvidará el voto en contra de la mayoría de republicanos y un puñado de demócratas.
“Seguiremos luchando, organizando, movilizando y educando”, afirmó Sharry, quien expresó su determinación de construir un movimiento aun más “poderoso”.