Al menos cuarenta personas murieron en Siria, la mayoría en los bastiones opositores de Idlib (norte) y Homs (centro), por los bombardeos y disparos de las fuerzas leales al régimen sirio de Bachar al Asad, según un grupo opositor.
Los Comités de Coordinación Local (CCL) informaron en un comunicado de que estas provincias fueron blanco de nuevos bombardeos que causaron la muerte de nueve personas en Idleb y de ocho en Homs, el mismo día en que Damasco rechazó las acusaciones de la ONU de cometer “crímenes contra la humanidad”.
El Ejército sirio bombardeó de modo indiscriminado la ciudad de Idlib con tanques y misiles, y se escucharon ráfagas de disparos y explosiones que afectaron a numerosas viviendas.
En cuanto a Homs, los CCL calificaron el bombardeo contra esta ciudad de “brutal” y destacaron que por décimo día consecutivo continúan los ataques contra el barrio de Bab Amro, el más castigado por la represión del régimen, entre otros distritos.
Varios helicópteros sobrevolaron la ciudad a baja altura y el sonido de disparos fue constante en algunos barrios.
Además, el grupo opositor documentó el fallecimiento de seis personas en los alrededores de Damasco, tres de ellas soldados desertores, cuatro en Deraa (sur), cuatro en Alepo (norte), cuatro en Deir el Zur (este), tres en Hama (centro), una en Latakia (noroeste) y una en la capital.
En los últimos días, se han intensificado los movimientos diplomáticos para presionar al Gobierno de Damasco, que acusó a la ONU de falta de neutralidad y objetividad.
La ONU alertó que Siria se sumirá “pronto” en una guerra civil, si continúan los “ataques indiscriminados” contra la población civil a manos de las fuerzas gubernamentales, por lo que pidió “acción” a la comunidad internacional para que se logre el fin de la violencia.