Intensos bombardeos se registraron anoche en la ciudad santa de Nayaf, no lejos del mausoleo del imán Alí, donde se han atrincherado los milicianos del jefe radical chiíta Moqtada Sadr, según un corresponsal de la AFP en el lugar.
Aviones de combate estadounidenses sobrevolaban el sector, mientras se producía un incendio en el centro histórico de la ciudad, de donde salían intensas humaredas negras.
También se oían tiros de artillería pesada desde la zona del cementerio de la ciudad, feudo de las milicias del Ejército del Mehdi.
Según el corresponsal de la AFP, se trata de los bombardeos más violentos desde el inicio de los combates entre la milicia y las fuerzas norteamericanas, el 5 de agosto.
Estos combates se producen sólo algunas horas después de que el primer ministro iraquí, Iyad Alaui, hubiera lanzado un "último llamado" a las milicias radicales para que depongan las armas y abandonen la ciudad de Nayaf.
Un alto responsable gubernamental afirmó a la AFP que los bombardeos formaban parte de la estrategia militar destinada a asustar a las milicias atrincheradas en el mausoleo.
"Los próximos días son cruciales ya que podría lanzarse una operación militar de envergadura", señaló bajo anonimato.
"No nos queda otra alternativa que terminar esta batalla pronto", añadió.
Un asistente del clérigo radical chiíta Muqtada Sadr dijo que éste ordenó ayer a sus seguidores que entregasen a las máximas autoridades religiosas de Irak las llaves del venerado santuario chiíta donde estaban acuartelados.
Aws al-Jafaji, jefe de la oficina de Sadr en Nasiriya, dijo a la telemisora árabe Al Yazira que el clérigo había pedido a su milicia armada que entregase la mezquita del imán Ali a funcionarios del gran ayatolá Ali al-Sistani, principal clérigo musulmán del país.
Previamente, el primer ministro había emitido un "último aviso"" a los insurgentes chiítas para que depusiesen las armas y saliesen del santuario, después de que su gobierno amenazó con lanzar una operación masiva para desarticular a la milicia.
En Washington, la consejera para la seguridad nacional, Condoleezza Rice, reaccionó con prudencia diciendo que "nadie" lo toma (el comunicado de Sadr) al pie de la letra.
Pidió paciencia a los estadounidenses y les exhortó a ser menos críticos de cada suceso"" en Irak.
Dos personas resultaron heridas al ser alcanzadas por obuses de mortero lanzados ayer contra la "zona verde" en Bagdad, un sector de alta seguridad donde se encuentran la embajada estadounidense y la sede del gobierno iraquí, según una portavoz militar.
EU manifestó su preocupación tras las amenazas de un grupo iraquí desconocido de ejecutar al periodista estadounidense, Micah Garen, secuestrado el sábado.