Una bomba colocada en una calle en la ciudad de Basora, al sur de Irak, destrozó un minibús ayer y mató por lo menos a tres iraquíes, en el más reciente atentado ocurrido en el país.
En Bagdad, otra bomba estalló frente al Tribunal de Apelaciones e hirió a seis detenidos, según agentes de policía presentes. Los detenidos habían sido llevado allí desde la prisión Abu Ghraib para ser interrogados.
Por otro lado, el gobernador estadounidense en Irak, Paul Bremer, salió de Bagdad hacia Washington, cancelando una reunión que tenía con el primer ministro polaco Leszek Miller, que visita el país, según informó la delegación polaca. Funcionarios estadounidenses no comentaron el viaje de Bremer.
La explosión de Basora tuvo lugar cerca de un control policial cuando no se encontraban en el área soldados británicos, señalaron las autoridades militares.
En el sur de Irak se han producido menos ataques a las tropas de ocupación que en Bagdad o en sus alrededores donde viven musulmanes sunitas. Por lo menos 153 soldados estadounidenses y 12 británicos han muerto desde que Washington declaró el final de los grandes combates, el pasado primero de mayo. Washington culpa a seguidores a ultranza del depuesto líder iraquí Sadam Hussein y a militantes musulmanes extranjeros de estar detrás de los ataques.
Las explosiones de bombas son frecuentes en la capital iraquí, donde durante 24 horas los residentes pueden llamar a un número determinado de teléfono para informar sobre el hallazgo de un artefacto explosivo, o sospechas de su existencia, sin necesidad de identificarse.
"Las llamadas anónimas al número de teléfono están teniendo éxito en identificar los ataques premeditados contra las fuerzas de la coalición", señaló la oficina de prensa de las tropas estadounidenses en un comunicado.
Por otro lado, anoche, por lo menos cuatro cohetes cayeron en el interior del cuartel general de la coalición militar dirigida por Estados Unidos en Bagdad, sin causar heridos, informó un oficial norteamericano.
"Esta noche hubo algunos disparos de cohetes en la Zona Verde", término utilizado por el ejército norteamericano para bautizar a su cuartel general, pero "no hubo víctimas", indicó este oficial que pidió el anonimato, agregando que por lo menos "cuatro cohetes cayeron" en el recinto del cuartel.
Según todos los indicios, los cohetes fueron disparados desde la orilla izquierda del Tigris, añadió. El antiguo palacio presidencial del dictador derrocado, donde la coalición militar instaló su cuartel general, es un gigantesco complejo que bordea la orilla derecha del río.
Otro revés para las fuerzas de la coalición se produjo en Haditha, al noroeste de la capital iraquí, cuando la muchedumbre atacó e incendió la comisaría de policía, en venganza por la muerte de una muchacha que murió por los disparos que efectuaron los soldados estadounidenses durante una redada.
La policía iraquí descubrió una ambulancia cargada de explosivos cerca de la comisaría de policía de Dura, al sur de Bagdad, afirmó el martes un portavoz militar estadounidense en un comunicado.
"La ambulancia se dirigía hacia la comisaría, el lunes hacia las 08H45 locales (05H45 GMT) sin usar la sirena. La policía intentó parar el vehículo pero éste aceleró y chocó contra otro", aseguró. Tres hombres salieron de la ambulancia y huyeron a pie disparando, añadió.
El jefe de las tropas estadounidenses en Irak, el general Ricardo Sánchez, advirtió ayer que cientos de combatientes han penetrado en Irak desde los países vecinos y anunció la captura de 20 presuntos miembros de Al Qaeda.
La advertencia del general Sánchez, el más alto mando de las tropas de la coalición, llegó cuando las tropas estadounidenses afrontan uno los periodos más cruentos de la posguerra iraquí.
"Cientos de extranjeros cruzan las fronteras para llevar a cabo ataques aquí", dijo el general Sánchez en rueda de prensa. Según el general, los combatientes extranjeros penetran en Irak, por las porosas fronteras que comparte con Siria e Irán, con el objetivo de tomar parte en una "guerra santa" contra las fuerzas de la coalición que encabeza EU. El comandante jefe de las tropas estadounidenses en Irak dijo que está listo para emplear cualquier armamento de su arsenal contra las guerrillas.
La consejera de seguridad nacional estadounidense, Condoleezza Rica dijo ayer en una entrevista televisiva que los ataques en Irak deben ser consideradas una rebelión y no una nueva guerra.
"Las principales operaciones de combate no se reanudaron en Irak desde ningún punto de vista", dijo Rice a un canal de televisión de Seattle, como parte de una campaña de relaciones públicas de la Casa Blanca para recuperar el apoyo de la población a la operación militar en Irak.
El 1 de mayo pasado el presidente estadounidense George W. Bush anunció el fin de las principales operaciones militares tras la caída del régimen de Saddam Hussein.
Posteriormente se multiplicaron las acciones guerrilleras contra las tropas estadounidenses, que dejaron 147 muertos, según las cifras difundidas el 7 de noviembre por el Pentágono.