Los bomberos regresaban ayer a sus estaciones luego que se declaró prácticamente controlado un errático incendio que destruyó al menos 15 viviendas y amenazó la mansión del gobernador en la capital de Nevada.
"Ellos están tomando buen control" del incendio, confirmó el sábado Mark Struble, vocero del Departamento de Bomberos.
El incendio, avivado por el viento, destruyó casi 30,000 hectáreas a lo largo de un corredor de siete kilómetros en las laderas de la Sierra Nevada. A últimas horas del sábado había sido controlado en un 85%.