Bristih Petroleum (BP) podría empezar en las próximas horas la operación de sellado definitivo del pozo, tres meses después de que se produjera el peor derrame de la historia estadounidense.
Dos semanas después del anuncio de contención del derrame, los funcionarios del gobierno de EE.UU., que supervisan la actuación de la petrolera británica, declararon que los ingenieros estaban preparándose para bombear cemento y lodo en el pozo.
Según comentó un alto cargo de BP, en los últimos días se realizaron pruebas encaminadas a demostrar la efectividad esta técnica, conocida como “muerte estática”.
La periodista de la BBC Jane O´Brien informa desde Washington que el procedimiento es similar a uno que fracasó en mayo debido a las altas presiones del gas y el petróleo.
“Ahora queremos confirmar que podemos hacer que el petróleo vuelva al depósito”, aseguró Kent Wells, vicepresidente de exploración y producción de Bristih Petroleum.
Si las pruebas dan buenos resultados, “llevaremos a cabo la “muerte estática”, agregó.
Desde la explosión de la plataforma Deep Water Horizon en abril que ha causado el derrame, entre 3 y 5,3 millones de barriles de petróleo se han vertido en las aguas del Golfo de México.
“Muerte estática”.
En la próxima operación, dos barcos bombearán lodo pesado dentro del pozo.
Ese lodo deberá penetrar a través de unas vías que se instalaron a principios de mes desde el sistema de prevención de reventones, el aparato de seguridad que falló cuando la plataforma petrolera explotó.
En teoría, el fango debería obligar al gas y al petróleo a retroceder hasta el depósito original, bajo el suelo marino.
A continuación, si la presión en el pozo permanece estable y no se descubren más brechas, se inyectará el cemento que sellará la salida del tubo del pozo.
“La muerte estática no es el final”, señaló Allen, apuntando que este primer paso de la estrategia de sellado no será el definitivo.
Durante el desarrollo de la operación, podrían encontrarse nuevas filtraciones, que los técnicos intentarán localizar con exactitud para poder proceder a su sellado, unas operaciones que podrían durar hasta finales de agosto.
Antes de llevar a cabo este nuevo proceso, el pozo fue sellado temporalmente durante durante dos semanas. Hasta entonces, había vertido más de 60,000 barriles de petróleo al día desde el 20 de abril, cuando una explosión frente a las costas de Luisiana mató a 11 trabajadores y desencadenó la fuga.