Brasil conmemoró ayer el vigésimo aniversario de un motín carcelario en el que ninguno de los policías involucrados en la matanza de más de 100 presos ha sido condenado.
La revuelta de tres horas en la prisión Carandirú de São Paulo estalló el 2 de octubre de 1992 durante una trifulca entre grupos rivales. Rápidamente se propagó a otras áreas de la prisión que alojaba a casi 8,000 reclusos cuando su capacidad era para menos de 4,000.
La prisión fue demolida 10 años después de la llamada “Masacre de Carandirú”. Los casi 100 policías que participaron en la matanza irán a juicio a principios del año próximo.
El profesor de derecho Oscar Vilhena, de la Universidad Getulio Vargas, de São Paulo, dijo que algunos de los comandantes de policía involucrados en la matanza han sido ascendidos.