Las calles de Bruselas se tiñeron de amarillo con una concentración multitudinaria por la independencia de Cataluña que superó las expectativas de asistentes, 45 mil según miembros de la Policía, llegados en avión, tren, autobús o vehículo privado, que colapsaron el barrio europeo de la capital belga.
Con el lema "Wake Up, Europe" (Despierta, Europa), el objetivo principal de la marcha, que comenzó pasadas las 11.30 horas, fue que la voz del independentismo se escuche en las instituciones europeas.
Desde primeras horas de la mañana, las calles de la ciudad, también fuera del perímetro del barrio europeo, se llenaron de banderas "estelades" (independentistas) y lazos amarillos, convertidos en símbolo de protesta por las detenciones de miembros del Gobierno de la Generalitat.
Símbolos que dieron color a un día típico bruselense, gris, frío y lluvioso, que no impidió a los asistentes concentrarse en un ambiente festivo, entre música y cantos como la "Oda a la Alegría", de Beethoven, himno europeo.