El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, parte como favorito de cara las elecciones de septiembre, convocadas tras la derrota en el Senado de su reforma postal y la disolución de la Cámara Baja del Legislativo.
Una "crisis calculada", es como se referían los parlamentarios y periodistas al terremoto desatado por Koizumi, al cumplir su palabra de que disolvería el Legislativo y convocaría elecciones anticipadas si era rechazada esa privatización del servicio de correos, piedra angular de su estrategia económica.