Costa Rica comenzó ayer a dar los pasos para poner fin al incómodo asilo del sindicalista venezolano Carlos Ortega, en este país desde 2003, luego de una protesta al Gobierno de Hugo Chávez.
Por medio de un comunicado, el Gobierno de Costa Rica invitó el lunes a Ortega, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, a abandonar el territorio costarricense y renunciar a su condición de asilado.
Esta invitación se dio -según la cancillería- debido a declaraciones formuladas en Miami por Ortega, "en el sentido de que se iría a Venezuela a trabajar clandestinamente para sacar a los miembros del Gobierno de su país".
Según Costa Rica, lo declarado por Ortega, "resulta decididamente contrario al espíritu de la institución del asilo territorial y a los deberes de la condición de asilado".
Venezuela apludió la decisión de Costa Rica, en un comunicado de la cancillería en Caracas. El ex ministro Fernando Berrocal, abogado de Ortega, solicitó a Costa Rica que "reconsidere y revoque" su pedido.
Ortega Carvajal, asilado en Costa Rica desde marzo del año pasado, dijo que "no quita una palabra" a sus declaraciones hechas en Miami.