Las operaciones de búsqueda de posibles supervivientes del accidente aéreo, del lunes, en el Líbano se intensificaron, pero sin resultados positivos, mientras continúa el lento proceso de identificar los cadáveres recuperados.
La aeronave, un Boeing 737-800 de la compañía Ethiopian Airlines que despegó de Beirut con destino Adis Abeba, con 90 personas a bordo, se estrelló poco después de despegar por razones aún desconocidas, aunque las primeras hipótesis apuntan al mal tiempo.
Fuentes militares reiteraron que sólo se han rescatado 14 cadáveres de las aguas del Mediterráneo donde cayó el avión, aunque las cifras de los cuerpos sin vida recuperados difieren, según la fuente.
La búsqueda se extiende desde la zona marítima situada frente a la localidad de Naame, donde se cree cayó el avión, hasta Ras Beirut, conocido como el paseo marítimo de la capital libanesa.
Las mismas fuentes dijeron también que aún no ha sido encontrado el fuselaje del Boeing 737-800, aunque algunos restos de la aeronave, como una cabina del baño y varias sillas, sí han sido localizados.
El ministro de Transporte, Ghazi Aridi, declaró a los periodistas que se había localizado “el área geográfica donde cayó (el avión), pero no el aparato”.