EL PRESIDENTE de Estados Unidos, George W. Bush, quien durante su primer mandato siempre había rechazado admitir errores, ha reconocido ahora que se equivocó al decir una bravuconada sobre los rebeldes en Irak.
"Que vengan", retó Bush a los grupos insurgentes en julio de 2003, dos meses después de haber declarado el fin de las "principales" operaciones militares. Esa frase se convirtió en una de las más célebres de su mandato.