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Bush busca solución a la inmigración ilegal

El presidente quiere permitir que los inmigrantes ilegales puedan acceder a visas de trabajo.


EN UN INTENTO de llevar la paz a las belicosas huestes republicanas, el presidente George W. Bush quiere permitir que los inmigrantes ilegales que llegaron a Estados Unidos antes de febrero del 2004 puedan acceder a visas de trabajo. Los que llegaron después serían deportados.
Dirigentes de Arizona y Nuevo México han aumentado la presión contra el gobierno y el Congreso, dominado por los republicanos, para que sean patrulladas con mayor intensidad las fronteras y sean comadas medidas con los 10 millones de personas que viven ilegalmente en el país.
Bush y sus asesores están atrapados entre sus partidarios del sector empresarial, que creen que la economía necesita esos trabajadores, y los conservadores cuya prioridad es reprimir la inmigración ilegal.
La Casa Blanca espera elevar un proyecto detallado al Congreso a fines de septiembre o principios de octubre.
El senador John McCain, quien disputó a Bush la candidatura republicana en el 2000 y podría postularse para la Casa Blanca en el 2008, auspicia un proyecto de ley junto con el senador demócrata Ted Kennedy para otorgar 400,000 visas de trabajo válidas por tres años.
La legislatura podría agregar más en el futuro y los indocumentados que las soliciten podrán permanecer en el país mientras dure la gestión.
Otro proyecto, del senador republicano por Arizona Jon Kyl, otorgaría visas por dos años, pero el solicitante tendría que estar fuera del país para recibirla.
Según fuentes del gobierno y el Congreso, Bush no es partidario de mandar a los indocumentados a sus países para que soliciten las visas.
Pero en una concesión a su base conservadora, el presidente ha rechazado una parte del proyecto McCain-Kennedy que cree que permitiría a los indocumentados solicitar en algún momento la ciudadanía.
Los informantes añadieron que no estaba claro cuántos indocumentados entraron al país después de febrero del 2004, ni quiénes habían tenido hijos en EU, los cuales gozarían de la ciudadanía.
La Casa Blanca quiere evitar una ola de inmigrantes que intentarían derrotar un plazo proyectado.
De acuerdo con cómo reaccionen los hispanos, el debate sobre la inmigración en los próximos meses podría ser un factor determinante de si serán los demócratas o los republicanos quienes dominarán en los próximos años el bloque de votantes de crecimiento más rápido.
  • Los centroizquierdistas pudientes aceptan la inmigración como parte de la diversidad cultural. Pero los demócratas pobres temen la creciente influencia económica y política de los hispanos.

  • El proyecto de McCain requeriría que el indocumentado se inscriba en un registro oficial, pague sus impuestos atrasados, más 2,000 dólares de multa y se someta a una investigación de antecedentes. Además, debería trabajar durante seis años antes de solicitar la residencia permanente.


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199451
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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